Cada época, cada modelo socio político, cada estructura económica, forma parte de un paradigma que marca las tendencias y las acciones de las masas en su propio momento de la historia. Es como si el destino de cada individuo ya estuviera escrito desde el instante en el que nace dentro de ese paradigma. Sus gustos y sus elecciones están predeterminados por una ley escrita de manera tan sutil que estos viven felices bajo su orden, sin cuestionar su finalidad.
Como bien dijo el teofilosofo hindú, Jiddu Krishnamurti, el hombre ha sido desde sus principios un animal feroz, de acciones violentas, propenso a caer en los más oscuros sentimientos como el egoísmo y el resentimiento, e inevitablemente ha creado una sociedad bajo estas características. Simplemente basta con mirar hacia atrás u observar el presente para darse cuenta que algo debe estar terriblemente mal en nuestros sistemas sociales para provocar este tipo de destrucciones, no solo físicas, sino una destrucción del alma. Al estudiar nuestro pasado y poner en foco nuestro presente, se puede ver claramente que al seguir por este camino no es insensato pensar que el futuro va a ser un reflejo casi idéntico del pasado. El hombre no evoluciona para dejar atrás sus características más dañinas sino que busca ponerle un parche sobre todo aquello que no le es conveniente en el momento. Cada paradigma por el cual pasa la raza humana lo educa a ser reparador y no creador. Tenemos la capacidad creadora, solamente no conocemos su potencial.
Ahora, seria erróneo culpar a la sociedad por este productor "final", que es el hombre hoy. Es lógico pensar que las acciones de una sociedad traen mayores consecuencias que la de un individuo, pero a su vez es ilógico hablar de sociedad sin tener en cuenta que esta está compuesta por una multitud de individuos. Individuos cuyas mentes se encuentran manipuladas por el paradigma en el que viven y al que prácticamente idolatran, conciente o inconcientemente. Existen aquellos que buscan romper con el paradigma y con la estructura que contiene a esta sociedad. Artistas, poetas, políticos, etc, pero no es suficiente. No es suficiente por dos razones, primero porque aquellas acciones que buscan romper por lo general son adoptadas posteriormente por el mismo paradigma que buscan oponer y de esta manera quitándole su propósito. La segunda razón es que estas acciones son creadas por el conocimiento repartido por el mismo paradigma que se intenta destruir, lo cual genera un arma débil y fácil de absorber. Es acá donde vemos uno de los grandes errores de la humanidad. El uso de las herramientas dadas para romper con el paradigma solamente permite crear un desplazamiento y cambio de este, lo cual es un evento común, dando la ilusión de destrucción pero meramente cambiando su nombre y posiblemente sus herramientas pero no su influencia ni su control. Es la manera que tiene el hombre de reparar sus maneras destructivas, de esconderla, de crear una ilusión de libertad.
Una vez entendido esto es importante empezar a encontrar la solución a este círculo vicioso en el cual se encuentra el hombre. Un círculo que forma una pared que no permite que este desarrolle su máximo potencial, que evolucione. Es acá donde recurrimos nuevamente a Jiddu Krishnamurti. El dice que para lograr un verdadero cambio, un cambio tan intenso que la sociedad como la conocemos, sus patrones, sus tradiciones, sus futuras acciones tan predecibles, serán borradas totalmente o quedaran como meros recuerdos de un pasado peor, hay que empezar lo que llama, la revolución radical. Esta revolución no es una como le sonara a la mayoría de las personas que lo asocian con la violencia hacia un enemigo subjetivo, sino una revolución que se lleva a cabo en la mente de cada individuo. Solamente se producirá este cambio cuando una persona permite que se mente entre en una “crisis de conciencia”. Esto pasa cuando uno empieza a dudar de lo que lo rodea, de lo que haciendo, de lo que esta bien y lo que esta mal, de todo en lo que se basa en el momento de proyectar su futuro. Esta crisis lograra su cometido cuando aquella persona pueda dejar de lado o de alguna manera, destruir, todo lo que antes vio como cierto, para ver claramente que todo puede ser distinto. En el momento que su mente se abre para permitir esta visión casi como una epifanía, este individuo va a lograr una estado evolutivo totalmente nuevo para la raza humana que se verá somatizado en sus acciones y sus relaciones con los demás miembros de la sociedad. Es evidente que cada individuo tiene su particular potencial intelectual, particular experiencia de vida y particular grado de devoción hacia el sistema que lo formo, pero este proceso no es uno que se toma a la ligera.
Es un proceso lento donde cada uno llegara hasta donde pueda, pero es de máxima importancia que abra los ojos y vea, como si los abriera por primera vez en su vida, que aquello a lo que deposita tanta energía no es mas que fruto de sus propiedades mas dañinas.
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